jueves, marzo 23Hola Brown!!!

escapada a un glamping a orillas de la laguna de Lobos


La laguna de Lobos está baja, producto de la sequía, y por eso vemos gente que camina casi hasta el centro con el agua por debajo de la cintura. Pero al mal tiempo buena cara, y a buscarle un lado positivo al panorama: hay más aves que nunca, por lo que es un momento ideal para los observadores de aves.

Un simple vistazo a eso de las 8 de la mañana desde la cervecería del Refugio Glamping es más que elocuente: en pocos segundos vemos 10, 12 especies en distintos sectores de la laguna.

“Hay aves que vienen porque otras áreas, como lagunas más chicas o arroyos, están secos, y otras que prefieren las aguas bajas porque les permite buscar más fácilmente su alimento”, comenta Marina Córdoba, guía de observación de aves en Lobos y a cargo de Las Garzas, el Club de Observadores de Aves (COA) local.

Desayuno y charla de parte de Marina Córdoba en la cervecería del glamping, antes de la salida de avistaje de aves.


Desayuno y charla de parte de Marina Córdoba en la cervecería del glamping, antes de la salida de avistaje de aves.

Y garzas vemos, claro. También desde la orilla nomás, cantidad de especies acuáticas asociadas al humedal, como gallaretas, patos, cisnes cuello negro, coscorobas o cisnes blancos, teros reales, golondrinas pardas y tijeritas capturando insectos al vuelo.

Como si esto era poco, salimos en una bicicleteada aprovechando las márgenes secas de la laguna para tener una perspectiva inédita, o al menos muy diferente a la habitual.

Acercándonos a sectores más agrestes, además de juncales vemos más patos, como capuchino, de collar, maicero, cuchara y picazo, además de becasas de mar y falaropos, que son especies migratorias que vienen del Hemisferio Norte y se encuentran en esta laguna.

Flamencos australes. Con el nivel de agua más bajo que lo normal, es buena época para observar aves.


Flamencos australes. Con el nivel de agua más bajo que lo normal, es buena época para observar aves.

“Mirá, dos flamencos”, susurra de pronto Marina y detiene la bici para no espantar a esos ejemplares esbeltos, elegantes, parados muchas veces sobre una de sus patas mientras escudriñan el agua. “Son flamencos australes, una especie atípica en la región pero que estamos viendo desde hace unas semanas”, dice.

También otras especies se empiezan a ver con frecuencia en la zona, como reinas moras o carpinteros blancos.

Dando la vuelta al espejo de agua por sus orillas resecas llegamos a un sector de bosque con árboles nativos como talas –»atraen a las mariposas», acota Marina- o molles, y en una breve caminata vemos y escuchamos tacuaritas, chingolos, cabecitas negras y un benteveo rayado, una “figurita difícil”, que no es fácil de ver.

Los colores del atardecer a orillas de la laguna.


Los colores del atardecer a orillas de la laguna.

Los sonidos del silencio

Con la mirada llena y el corazón contento volvemos al glamping para recompensarnos con un agua bien fría y unos buenos mates espumosos, mientras otros huéspedes disfrutan de las vistas: solo entrar al lugar y echar un vistazo a la larga explanada verde con el agua de fondo nos hace inmediatamente bajar dos o tres cambios.

Se apaga el ruido de la ciudad, del tránsito, las broncas cotidianas, y se enciende el silencio, los cantos de las aves, el susurro de las copas mecidas por la brisa.

La carpa premium, con cama doble, muebles, araña y hasta un aire acondicionado portátil.


La carpa premium, con cama doble, muebles, araña y hasta un aire acondicionado portátil.

Esa –bajar las revoluciones en contacto con la naturaleza– es la idea principal de este glamping ubicado a orillas de la laguna de Lobos e inaugurado justo antes de la pandemia, que retomó su crecimiento luego de la reapertura y acaba de inaugurar un gran salón para eventos y encuentros corporativos.

Cabalgatas, caminatas interpretativas, senderos por el bosque, mountain bike, kayaks, posibilidad de practicar stand up paddle o kitesurf -reservando con anticipación, se pueden tomar clases-, yoga -con clases gratuitas los sábados-, salidas de observación de aves, flora y fauna -temprano en la mañana o a última hora de la tarde-.

Con el agregado de pasar la noche en carpas o dormis de lujo, cada cual con su parrilla individual y su “living”, como le llaman a un espacio entre árboles con mesa y sillas rústicas, donde disfrutar de alguna carne salida de la parrilla o el disco en medio del verde y con el canto de los pájaros como única banda de sonido: la música no se permite más que a volúmenes muy bajos, cosa que se agradece.

SUMBox: todas las carpas cuentan con fogón, parrilla y living individual al aire libre


SUMBox: todas las carpas cuentan con fogón, parrilla y living individual al aire libre

Las carpas se acomodan, bien disimuladas, en medio de un bosque de pinos, casuarinas y eucaliptus.

Son 19 de cuatro categorías: desde las Standard, equipadas con cuatro bolsas de dormir, aislante, almohadón y luces solares led (se pueden llevar colchones inflables), hasta la Premium, que invita a dormir en una carpa de lujo equipada con todas las comodidades de un hotel: sommier de dos plazas, mesas de luz, secreter, aire acondicionado, ropa de cama y servicio de cuarto.

Y este año llegaron los dormies, una Tiny House y cinco SUMBoxes, “mini casas” para dos o cuatro personas con aire acondicionado frío / calor, heladera con freezer, horno, anafe eléctrico, vajilla, placard, bauleras y baño privado, y más.

El verde y el agua

En todos los casos, el desayuno es en la cervecería -que también es despensa y punto de reunión-, allá en la punta, con vista hacia la inmensidad de la laguna y el campo, y cruzando una gran explanada verde de casi 350 metros de largo por 200 de ancho donde los chicos corren, juegan al fútbol, se suben a las hamacas o a la tirolesa o prueban habilidades en una palestra de escalada.

El espacio de verde y silencio está a una hora y media de la ciudad de Buenos Aires.


El espacio de verde y silencio está a una hora y media de la ciudad de Buenos Aires.

Los siguen con los ojos y las risas parejas y familias acomodadas a la sombra de altos y añosos eucaliptus y disfrutando de unos mates o una buena lectura.

Porque está también la posibilidad de pasar el día: el pase diario habilita a ingresar de 8 de la mañana a 12 de la noche y usar las instalaciones, además, claro de relajarse con el verde, la tranquilidad y el silencio que cuesta abandonar: dan ganas de quedarse siempre un rato más.

Mientras el sol comienza a caer sobre el horizonte subimos a los caballos para recorrer parte del verde y del bosque, y Matías Gracia, a cargo del Refugio, cuenta que este año el lugar abrirá hasta fines de abril, pero atenti: proyectan hacer la prueba de abrir en invierno con un formato adaptado, actividades adecuadas al clima y una amplia propuesta de gastronomía en el salón para eventos que inauguró hace poco más de un mes, con la misma estética de hierro, madera y chapa acanalada que lucen la cervecería y los impecables baños con sus también impecables duchas.

En la cervecería -que también es despensa- son imperdibles las pizzas al horno de barro.


En la cervecería -que también es despensa- son imperdibles las pizzas al horno de barro.

De un lado, un muelle -que ahora se levanta sobre tierra seca, porque el agua recién empieza varios metros laguna adentro- y una bajada náutica, y del otro, una curiosa construcción que parece un rancho a punto de derrumbarse: es parte de la escenografía de la película «La odisea de los giles», que filmó aquí alguna de sus escenas.

Se acerca la hora de la cena. “Les recomiendo las pizzas al horno de barro de la cervecería, son un manjar”, avisa Matías, y le hacemos caso. Una muzza de piso crocante con un vinito acompañados por el reflejo sobre el agua de una Luna redonda y brillante. Buen momento para programar alguna actividad para la mañana siguiente.

Escenario: aquí se filmaron escenas de la película "La odisea de los giles".


Escenario: aquí se filmaron escenas de la película «La odisea de los giles».

MINIGUÍA

Cómo llegar
El ingreso al glamping está a 115 km de Buenos Aires por autopistas Ricchieri y Ezeiza-Cañuelas, RN 205, acceso a la laguna de Lobos y camino a Salvador María.

Cuánto cuesta
• Pase diario, $ 2.500 por persona (de 8 a 24, incluye uso de living con mesa, agua y parrilla.). Menores de 4, gratis.
• Parcela para carpa, $ 8.000 la noche; para casa rodante, $ 9.500; para motorhome, $ 11.000 (en todos los casos, más pase diario).
• Glamping: Standard (para 4 personas), $ 26.000; Confort (para 4), $ 38.000; Grand Confort (para 6), $ 55.000; Premium o Tiny House (para 2), $ 49.000 ;SUMBox (para 4), $ 55.000. En todos los casos, más pase diario.
• Alquiler de kayaks dobles y simples o paddle surf, $ 1.700 la hora.
• Cabalgatas de 30 minutos por costa y bosque (sábados y domingos a la tarde), $ 1.700.
​• Clases de yoga, gratis (sábados a la tarde).

El salón de eventos, armado con chapas recicladas de un secadero de tabaco del Noroeste.


El salón de eventos, armado con chapas recicladas de un secadero de tabaco del Noroeste.

Dónde informarse
• (2227) 488-989
• refugioglamping@gmail.com
​• https://refugio.com.ar

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